Las cianobacterias, frecuentemente asociadas a problemas ambientales en lagunas durante el verano, encuentran en Mar del Plata un uso innovador para la agricultura y la industria.
Un proyecto de vanguardia
El Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (INTEMA) lidera un estudio pionero con cianobacterias del género Nostoc, originarias de la laguna Mar Chiquita. La iniciativa busca aprovechar estas especies mediante sistemas poliméricos que permiten su cultivo controlado para procesos de biorremediación y biofertilización.
Mecanismo de la tecnología
Las cianobacterias escogidas destacan por su adaptabilidad y capacidad para metabolizar contaminantes y acumular metales en bajas concentraciones, ideales para purificar agua. Para evitar riesgos ambientales por proliferación descontrolada, se las encapsula en microcápsulas poliméricas magnéticas de alginato, donde quedan inmovilizadas.
Esta técnica permite que, al introducirlas en ambientes contaminados, cumplan su función dentro de las cápsulas y luego sean retiradas fácilmente con un imán, minimizando impactos no deseados.
Biorremediación sostenible
A diferencia de métodos tradicionales con filtros o adsorbentes descartables, este sistema biológico procesa los contaminantes directamente mediante microorganismos, optimizando la eficiencia del tratamiento y reduciendo residuos, una alternativa ecológica para purificar aguas.
Biofertilización en suelos agrícolas
El enfoque también mejora los suelos agrícolas: las cepas seleccionadas fijan nitrógeno atmosférico, nutriente clave para cultivos, incrementando la calidad y mineralización del suelo y permitiendo disminuir el uso de fertilizantes químicos.
Impulso a la economía circular
Este desarrollo del INTEMA se enmarca en un modelo de economía circular, promoviendo la reutilización y el cierre de ciclos productivos, transformando un problema ambiental en una solución para la sostenibilidad y productividad local.







