Un hecho que refleja la complejidad que enfrenta la seguridad en la zona norte del Gran Buenos Aires tuvo lugar este viernes por la noche en Belén de Escobar, donde un sargento de la Policía Bonaerense hizo uso de su arma reglamentaria para repeler a delincuentes que intentaron ingresar a su casa en un violento asalto tipo "entradera".
La vivienda está ubicada en la calle Murrillo, en el tradicional barrio Philips. En ese momento, el efectivo de 39 años, parte de la Fuerza Barrial de Aproximación (FBA), llegaba en su moto cuando fue interceptado brutalmente por dos ladrones que le arrebataron su vehículo y lo obligaron a ingresar a la propiedad, donde estaba su esposa, sus hijas de 3 y 7 años y su cuñada.
El asalto alcanzó un nivel crítico cuando uno de los agresores apuntó con un arma de fuego a la cabeza de la mujer del policía, situación que desencadenó la reacción inmediata del efectivo, quien tras identificarse y dentro del marco de los procedimientos abiertos, efectuó cinco disparos contra uno de los invasores.
Los balazos impactaron en distintas partes del cuerpo del delincuente, incluyendo el abdomen, la ingle y el torso. El herido, identificado como Gabriel Eduardo Pereyra, de 35 años y con antecedentes por robos agravados, fue trasladado rápidamente al hospital Erill, donde se encuentra en estado grave con pronóstico reservado.
Mientras tanto, su cómplice logró huir en medio de la confusión generada por el hecho. La moto Honda XR 125 fue hallada abandonada en la intersección de las calles Moreno y Leonardo Da Vinci, próximos al lugar del delito.
Además, se secuestró en el sitio del asalto un arma de fuego vinculada al episodio, una pistola semiautomática marca Bersa BP9, la cual tenía un pedido activo en otra causa judicial. La investigación está a cargo de la UFI N°5, que caratuló el caso como "robo agravado por el uso de arma de fuego y legítima defensa privilegiada".
Aclaración sobre versiones oficiales
En un primer momento, la Secretaría de Seguridad del Municipio difundió una versión parcial y distinta, indicando que el policía había sorprendido a los ladrones dentro de su casa durante la sustracción de la motocicleta, con un posterior enfrentamiento armado dentro de la vivienda. Sin embargo, fuentes complementarias consultadas por El Día de Escobar describen una escena diferente, en la que los asaltantes interceptaron al efectivo antes de entrar a su hogar y sometieron a su familia, bajo amenazas directas, situación que llevó al uso de la fuerza por parte del policía. Esta reconstrucción destaca la gravedad y violencia de la entradera, subrayando la necesidad de reforzar las políticas de seguridad en la región.






